- Hacer alguna vez tu lista de las 100 cosas que hacer antes de morir.
- Bailar desnudo.
- Montar en burro.
- Bañarse en aguas heladas de madrugada a temperaturas bajo cero y por la noche en una piscina cálida.
- Componer música, aunque sea a base de ruiditos.
- Plantar una maceta.
- Viajar sin dinero y pasárselo bomba.
- Ir a un lugar donde poder gritar con todas tus fuerzas.
- Tener un affaire con un extranjero de color en una isla del Caribe.
- Leer la Biblia.
- Tener un hijo... y años después, si se puede, tener otro.
- Poder fotografiar -retratar- a los personajes que yo quisiera.
- Hablar otro idioma a la perfección.
- Perseguir en cada momento el ser plenamente feliz.
- Cambiar de profesión e irte a vivir a otro lugar.
- Hacer realidad más de una fantasía sexual.
- Escribir una novela de éxito.
- Caminar hasta que ya no puedas más.
- Encontrarte con el amor de tu vida.
- Ponerle nombre a alguien. A un hijo, a una estrella, a un perro.
- Dar en herencia a un hijo o sobrino cosas estúpidas que guardas desde niño.
- Ser la protagonista en una buena película.
- Comerte tú solo un bol entero de nata o de un helado delicioso.
- Patentar algo aunque sea una idiotez.
- Tumbarte en una cama de Ikea y hacerte el dormido.
- Participar en una protesta, con convicción y de manera activa.
- Ordeñar una vaca.
- Vestirte un día exactamente como te dé la gana.
- Trabajar por una buena causa, a sabiendas de que no se recibirá dinero a cambio.
- Lanzar algo (una televisión por ejemplo) por la ventana.
- Hacer un viaje solo a algún sitio que desconozcas.
- Decir al cliente más idiota que tengas exactamente lo que piensas de él.
- Llenar la bañera con chocolate líquido templado y sumergirte.
- Moldear una gran figura de barro totalmente desnudo.
- Escribir la letra de una canción.
- Memorizar un poema o un trabalenguas o una fórmula física o matemática.
- Buscar la banda sonora que acompañaría a las imágenes de tu vida.
- Inventar una comida y servirla en una cena concurrida.
- Regalar algo muy querido y de lo cual duela desprenderse.
- Cambiar tu opinión sobre alguien.
- Cortarse el cabello uno mismo.
- Recibir y escribir cartas de papel y tinta.
- Ayudar a un discapacitado a realizar una tarea complicada.
- Aprender a tocar el piano.
- Que unos porteadores te suban a una gran montaña.
- Levantarte e irte sin decir nada ante una conversación aburrida o estúpida.
- Ser la guionista de una serie inteligente y divertida.
- Pensar en tu propio epitafio.
- Ser la voz de un grupo musical.
- Pintar un cuadro con total despreocupación por el resultado, ponerle un marco y colgarlo en una pared.
- No darle tu nombre a alguien que acabas de conocer y decirle que te llamas como siempre te quisiste llamar.
- Donar sangre, semen, ropa o víveres a quien lo necesite.
- Conocer un país comunista, antes de que se acaben.
- Quedarse todo un día entero desnudo en la cama al lado de alguien con quien uno desea quedarse todo el día desnudo.
- Descubrir nuevos sabores y olores deliciosos.
- Conocer a un gran maestro que toque tu vida y abra tu mente.
- Inventar una frase célebre. Inventar algo célebre.
- Renunciar a la televisión y a internet por un mes. A ver quién puede.
- Cambiar de aspecto radicalmente y para bien.
- Tomar unas vacaciones sin libro, sin guía, sin cámara fotográfica, sin reservar y sin sentir la necesidad de visitar los lugares turísticos.
- Mirar fotos antiguas y llorar de emoción.
- Escribir una autobiografía -de cualquier extensión-, como simple terapia.
- Ponerte bajo la lluvia sin paraguas y sin que te importe calarte.
- Seducir al hombre o mujer que más desees.
- Pasar un fin de semana entero en pijama.
- Hacerte pis en la ducha.
- Saber reírte hasta llorar de la risa.
- Leer una novela en la ciudad donde sucede la historia.
- Saber generar momentos mágicos.
- Tener un proyecto apasionante en tu vida.
- Llorar y reír sin censura.
- Buscar algunas de las canciones de infancia y juventud y bajarlas (gratis o no) de Internet.
- Ver una puesta de sol desde un balcón con una botella de vino en la mano.
- Amar hasta desfallecer.
- Ganar alguna vez en la vida una apuesta, una rifa o un juego de azar.
- Enamorarse por e-mail.
- Preparar una gran comida familiar, por ejemplo una paella.
- Vencer, en algún momento dado -aunque sea puntual-, el miedo a la muerte.
- Apoyar algún sueño ajeno.
- Decir la verdad, cuando se sabe que sería mejor mentir.
- Viajar en coche, en tren, en camión, en caravana, en avión, en barco y a pie.
- Gastar en un día de compras un mes de sueldo.
- Dar un buen bocado a un queso que esté entero.
- Desnudarte y mojarte la cabeza con una botella de cava.
- Saber decir un no rotundo ante un abuso de poder de alguien.
- Ignorar sin remordimientos una fiesta familiar obligatoria a la que no quieras ir.
- Buscar hasta recuperarlo, a un viejo amigo que desapareció hace años.
- Tumbarse en la hierba y dejarse caer rodando ladera abajo.
- Hacer reír a los demás.
- Hacer el amor al atardecer en una playa desierta.
- Cultivar lo más posible la empatía.
- Hacerte cada noche una breve lista mental de las pequeñas satisfacciones de ese día.
- Cambiar tantas veces como sea necesario esta lista.
- Creer firmemente en que te quedan por hacer otras mil cosas igual de satisfactorias o más en tu vida.
- Tomar un baño a la luz de las velas con alguien especial.
- Apostar en Las Vegas tu sueldo de todo un mes.
- Tener 4 orgasmos en una sola noche.
- Adoptar un niño.
- Bañarte en una cascada.
- No dormir durante dos días seguido.
- Contarle a alguien la historia de tu vida, sin ocultar ningún detalle.
- Patinar sobre un lago congelad.
- Aceptarte tal cual eres.
- Pasear en elefante.
- Donar sangre.
- Mirar la Aurora Boreal.
- Tener una conversación profunda y reflexiva con un indigente.
- Sentirte feliz por cómo es tu vida, aunque sea sólo por un momento.
- Escribirle una carta a Santa Claus.
- Viajar en globo.
- Pasar año nuevo en una ciudad exótica y en otro continente.
- Dejar tu trabajo para seguir un sueño.
- Tener una colección de más de 100 cosas de algo (estampas, cds, timbres postales, llaveros, etc).
- Mirar a través de los ojos de un niño y ver reflejada tu sonrisa y a ti mismo.
- Leer un libro en una sola noche.
- Emborracharte y no recordar nada al día siguiente.
- Ver un eclipse.
- Visitar todos los continentes.
- Ser un estudiante universitario y terminar una carrera.
- Conversar con un loro.
- Nadar con delfines.
- Pasar todo un día comiendo “comida basura” sin sentirte culpable.
- Darle el beso de las “buenas noches” a alguien en París.
- Sentirte feliz por cómo es tu vida, aunque sea sólo por un momento.
- Irte de “Mochilazo” a algún país extranjero.
Hola mundo BANG BANG! Creamos este blog para entreteneros y os desenganchéis un poco del Tuenti. Viciados :P Claro también lo creamos para que nuestra profesora de Habilidades Comunicativas nos ponga una muy buena nota ;)
martes, 18 de enero de 2011
COSAS QUE HACER ANTES DE MORIR...
SORAYA GARCÍA
Pensar en Dios puede reducir o aumentar el estrés
Ayuda a los creyentes a reducir la respuesta emocional ante errores cometidos, pero tiene el efecto contrario en ateos
Pensar en Dios puede ayudar a las personas religiosas a sentirse menos alteradas cuando comenten errores, pero tiene justo el efecto contrario en las personas ateas. Esto es lo que revela un estudio en el que se analizó la actividad neuronal de un área concreta del cerebro (la corteza cingulada anterior o ACC) como respuesta a errores cometidos. Este área estaría vinculada a los estados de atención o de alerta cuando algo va mal. Por Yaiza Martínez.
Pensar en Dios puede ayudar a las personas religiosas a sentirse menos alteradas cuando comenten errores, pero puede tener justo el efecto contrario en las personas ateas.
Esto es lo que revela un estudio reciente realizado por científicos de la Universidad de Toronto Scarborough, en Canadá, y cuyos resultados han aparecido publicados en la revista Psychological Science, editada por la Association for Psychological Science (APS), de Estados Unidos.
Comprender los efectos de la fe
Michael Inzlicht, investigador de la Universidad de Toronto Scarborough y uno de los autores del presente estudio, explica en uncomunicado de dicha universidad que, dado que el 85% de la población mundial tiene algún tipo de creencia religiosa, para los psicólogos resulta importante comprender porqué la gente tiene estas creencias, explorar las funciones de la fe y, en definitiva, comprender para qué sirve.
Según los investigadores, la religión suele relacionarse con la posibilidad de darle una significación y un orden al mundo, pero aún no está claro si las creencias religiosas pueden realmente ayudar a las personas a sentir menos ansiedad y estrés.
Con la intención de aclarar estas cuestiones sobre religión y bienestar humano, los investigadores de la Universidad de Toronto realizaron ya en 2009 un estudio en el que analizaron la actividad de la amígdala cingulada anterior del cerebro en función de la religiosidad de los participantes.
En la presente investigación, los psicólogos han medido un tipo de ondas cerebrales relacionadas con las respuestas humanas de defensa ante errores (las señales de negatividad relacionada con error o error-related negativity (ERN), mientras los participantes en el estudio cometían fallos en una prueba.
De esta forma, pudo constatarse que aquellas personas que habían sido preparadas con pensamientos religiosos antes del test presentaron respuestas cerebrales menos acusadas ante sus propios errores que las personas que no habían sido condicionadas de esta manera previamente.
Estas respuestas neuronales menos acusadas permitieron a los participantes afrontar los contratiempos sin perder su equilibrio, y reaccionar con menos ansiedad a sus propios fallos, afirman los científicos.
Influencia consciente e inconsciente
En su experimento, los psicólogos pidieron a los participantes que escribieran sobre religión y, también, que realizaran una tarea de palabras revueltas, en la que se incluían términos relacionados con Dios.
Posteriormente, los investigadores registraron la actividad cerebral de los participantes, mientras éstos completaban una tarea informatizada, escogida porque proporcionaba una alta tasa de errores.
Los resultados de los registros demostraron que cuando se imprimía en la gente ideas sobre religión y Dios, consciente (escribir sobre Dios) o inconscientemente (tarea de palabras revueltas), su actividad cerebral al cometer errores se reducía en un área cerebral conocida como corteza cingulada anterior(ACC).
Esto es lo que revela un estudio reciente realizado por científicos de la Universidad de Toronto Scarborough, en Canadá, y cuyos resultados han aparecido publicados en la revista Psychological Science, editada por la Association for Psychological Science (APS), de Estados Unidos.
Comprender los efectos de la fe
Michael Inzlicht, investigador de la Universidad de Toronto Scarborough y uno de los autores del presente estudio, explica en uncomunicado de dicha universidad que, dado que el 85% de la población mundial tiene algún tipo de creencia religiosa, para los psicólogos resulta importante comprender porqué la gente tiene estas creencias, explorar las funciones de la fe y, en definitiva, comprender para qué sirve.
Según los investigadores, la religión suele relacionarse con la posibilidad de darle una significación y un orden al mundo, pero aún no está claro si las creencias religiosas pueden realmente ayudar a las personas a sentir menos ansiedad y estrés.
Con la intención de aclarar estas cuestiones sobre religión y bienestar humano, los investigadores de la Universidad de Toronto realizaron ya en 2009 un estudio en el que analizaron la actividad de la amígdala cingulada anterior del cerebro en función de la religiosidad de los participantes.
En la presente investigación, los psicólogos han medido un tipo de ondas cerebrales relacionadas con las respuestas humanas de defensa ante errores (las señales de negatividad relacionada con error o error-related negativity (ERN), mientras los participantes en el estudio cometían fallos en una prueba.
De esta forma, pudo constatarse que aquellas personas que habían sido preparadas con pensamientos religiosos antes del test presentaron respuestas cerebrales menos acusadas ante sus propios errores que las personas que no habían sido condicionadas de esta manera previamente.
Estas respuestas neuronales menos acusadas permitieron a los participantes afrontar los contratiempos sin perder su equilibrio, y reaccionar con menos ansiedad a sus propios fallos, afirman los científicos.
Influencia consciente e inconsciente
En su experimento, los psicólogos pidieron a los participantes que escribieran sobre religión y, también, que realizaran una tarea de palabras revueltas, en la que se incluían términos relacionados con Dios.
Posteriormente, los investigadores registraron la actividad cerebral de los participantes, mientras éstos completaban una tarea informatizada, escogida porque proporcionaba una alta tasa de errores.
Los resultados de los registros demostraron que cuando se imprimía en la gente ideas sobre religión y Dios, consciente (escribir sobre Dios) o inconscientemente (tarea de palabras revueltas), su actividad cerebral al cometer errores se reducía en un área cerebral conocida como corteza cingulada anterior(ACC).
Este área del cerebro está asociada a diversas funciones, como la regulación de los estados de atención o de alerta cuando algo va mal, incluidos los fallos que cometemos.
Por ejemplo, un estudio realizado en 2005 por científicos de la Universidad de Washington en Saint Louis (Estados Unidos) demostró que la ACC advierte de los errores cometidos, antes incluso de que el sujeto haya tomado la decisión equivocada.
Por otro lado, la corteza cingulada anterior, que es la parte frontal de la corteza cingulada o córtex cingulado del cerebro, parece jugar un papel clave en la regulación de la presión sanguínea y de la frecuencia cardiaca, así como en otras funciones de tipo cognitivo racional, como la anticipación a la recompensa, la capacidad de tomar decisiones, la empatía o la emoción.
No reduce el estrés en ateos
Esta reducción de las señales neuronales procedentes de la corteza cingulada anterior no fue detectado, sin embargo, en el caso de los ateos, afirman los investigadores: cuando a éstos se les imprimieron de manera inconsciente ideas relacionadas con Dios, la corteza cingulada anterior de estos participantes incrementó su actividad en lugar de reducirla.
Los científicos sugieren que, para las personas religiosas, pensar en Dios puede suponer una forma de ordenación del mundo, que alivie la ansiedad que provoca la aparición de eventos aparentemente aleatorios en él.
Por el contrario, para los ateos, los pensamientos sobre Dios pueden contradecir los esquemas de sentido con los que éstos viven, por lo que para ellos las ideas de Dios pueden ser una fuente de estrés.
Universos de sentido y salud
Inzlicht explica que: “pensar sobre Dios calma cuando se está bajo presión. Reduce el estrés que produce cometer errores. Creemos que este hecho puede ayudarnos a comprender algunos descubrimientos realmente interesantes sobre las personas que son religiosas. Aunque no sea de manera inequívoca, algunas evidencias sugieren que estas personas viven más y tienden a ser más felices y saludables”.
Una de estas evidencias la aportó un estudio realizado en 2006 con 192 personas por científicos del Departamento de Psicología del Albion College de Michigan (Estados Uniddos), en el que se demostró que la religiosidad puede generar actitudes de satisfacción vital.
Por otro lado, un estudio realizado también en 2006 por científicos del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (UPMC) reveló que el aumento de la esperanza de vida que se deriva de una actividad religiosa semanal es comparable a los beneficios que genera para la salud el ejercicio físico regular o el consumo de medicamentos para reducir el colesterol.
Inzlicht señala, sin embargo, que los ateos pueden proporcionarse el mismo efecto positivo que supone para los creyentes pensar en Dios, simplemente reflexionando sobre su propio sistema de creencias. Según el científico: “creemos que esto puede ocurrir (la reducción del estrés) con cualquier universo de sentido que proporcione una estructura y ayude a la gente a comprender su mundo”.
Por ejemplo, un estudio realizado en 2005 por científicos de la Universidad de Washington en Saint Louis (Estados Unidos) demostró que la ACC advierte de los errores cometidos, antes incluso de que el sujeto haya tomado la decisión equivocada.
Por otro lado, la corteza cingulada anterior, que es la parte frontal de la corteza cingulada o córtex cingulado del cerebro, parece jugar un papel clave en la regulación de la presión sanguínea y de la frecuencia cardiaca, así como en otras funciones de tipo cognitivo racional, como la anticipación a la recompensa, la capacidad de tomar decisiones, la empatía o la emoción.
No reduce el estrés en ateos
Esta reducción de las señales neuronales procedentes de la corteza cingulada anterior no fue detectado, sin embargo, en el caso de los ateos, afirman los investigadores: cuando a éstos se les imprimieron de manera inconsciente ideas relacionadas con Dios, la corteza cingulada anterior de estos participantes incrementó su actividad en lugar de reducirla.
Los científicos sugieren que, para las personas religiosas, pensar en Dios puede suponer una forma de ordenación del mundo, que alivie la ansiedad que provoca la aparición de eventos aparentemente aleatorios en él.
Por el contrario, para los ateos, los pensamientos sobre Dios pueden contradecir los esquemas de sentido con los que éstos viven, por lo que para ellos las ideas de Dios pueden ser una fuente de estrés.
Universos de sentido y salud
Inzlicht explica que: “pensar sobre Dios calma cuando se está bajo presión. Reduce el estrés que produce cometer errores. Creemos que este hecho puede ayudarnos a comprender algunos descubrimientos realmente interesantes sobre las personas que son religiosas. Aunque no sea de manera inequívoca, algunas evidencias sugieren que estas personas viven más y tienden a ser más felices y saludables”.
Una de estas evidencias la aportó un estudio realizado en 2006 con 192 personas por científicos del Departamento de Psicología del Albion College de Michigan (Estados Uniddos), en el que se demostró que la religiosidad puede generar actitudes de satisfacción vital.
Por otro lado, un estudio realizado también en 2006 por científicos del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (UPMC) reveló que el aumento de la esperanza de vida que se deriva de una actividad religiosa semanal es comparable a los beneficios que genera para la salud el ejercicio físico regular o el consumo de medicamentos para reducir el colesterol.
Inzlicht señala, sin embargo, que los ateos pueden proporcionarse el mismo efecto positivo que supone para los creyentes pensar en Dios, simplemente reflexionando sobre su propio sistema de creencias. Según el científico: “creemos que esto puede ocurrir (la reducción del estrés) con cualquier universo de sentido que proporcione una estructura y ayude a la gente a comprender su mundo”.
SORAYA GARCÍA
Los pobres tienen mayor capacidad empática que los ricos, revela un estudio
El estatus socioeconómico influye en nuestra habilidad para juzgar las emociones ajenas
Las personas pobres tienen mayor capacidad empática que las personas ricas, revela un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco. Pero esta diferencia entre ricos y pobres no va implícita en cada individuo, señalan los autores de la investigación, sino que viene condicionada por el contexto social en el que éstos viven, y por los desafíos que dicho contexto les impone. Los investigadores tratarán de descubrir ahora de qué manera podría hacerse que los ricos, los que más pueden ayudar, se vuelvan más empáticos. Por Yaiza Martínez.
Las personas pobres tienen mayor capacidad empática que las personas ricas, revela un estudio realizado por el psicólogo Michael W. Kraus, de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), que consistió en varios experimentos con individuos con un estatus socioeconómico alto y con individuos de niveles socioeconómicos más bajos.
Según publica la revista LiveScience, estos experimentos demostraron que los individuos bien situados tenían una habilidad menor para juzgar las emociones ajenas que aquellos individuos con un estatus socioeconómico (SES) bajo.
Esta constatación fue realizada tanto con fotografías como en interacciones sociales con personas reales.
Posible causa de la diferencia
Según Kraus, la causa de esta diferencia podría estar en que las personas con bajo nivel de ingresos y un bajo nivel educativo tienen que ser más sensibles a los demás para subsistir.
Kraus afirma que “resulta obvio que la empatía proporciona una mejor capacidad para responder a las amenazas sociales, así como para reaccionar ante las oportunidades que la sociedad ofrece”.
Una investigación previa realizada también por Kraus había demostrado ya que las personas más ricas son menos amables que los individuos más pobres, cuando conversan con extraños. Asimismo, el investigador había constatado anteriormente que los pobres son más generosos que los ricos.
La empatía podría estar en la base de esta última diferencia, asegura el psicólogo: “(los pobres) están más pendientes que los ricos de las necesidades de los demás, y responden a ellas cuando las perciben”.
Experimentos realizados
En la presente investigación, fueron llevados a cabo tres experimentos para establecer la diferencia en el grado de empatía entre ricos y pobres.
En el primero de ellos, Kraus y sus colaboradores se centraron en los aspectos educacionales del estatus socioeconómico. Los científicos reunieron a un total de 200 empleados de universidad que desempeñaban labores diversas, desde oficinistas a educadores o gerentes.
A los voluntarios se les pidieron datos sobre su educación y que identificaran el significado de las expresiones faciales de diversas personas que aparecían en fotografías.
Aquellos individuos que habían estudiado sólo hasta el instituto puntuaron un 7% más alto como media que los voluntarios que tenían estudios universitarios.
En un segundo experimento, los científicos reunieron a 106 estudiantes y los hicieron interactuar entre ellos en entrevistas de trabajo falsas. Posteriormente, se les pidió a los participantes que evaluaran sus propias emociones y las emociones de sus compañeros durante estas entrevistas.
De nuevo, se constató que aquellos individuos con un nivel socioeconómico más alto en la escala establecida puntuaron peor en la evaluación de las emociones de sus compañeros.
Según Kraus, estas diferencias se mantuvieron independientemente del sexo y del origen étnico de los participantes: “realmente se constató que los individuos de las clases más bajas mostraban una mayor empatía”, afirma el investigador.
Según publica la revista LiveScience, estos experimentos demostraron que los individuos bien situados tenían una habilidad menor para juzgar las emociones ajenas que aquellos individuos con un estatus socioeconómico (SES) bajo.
Esta constatación fue realizada tanto con fotografías como en interacciones sociales con personas reales.
Posible causa de la diferencia
Según Kraus, la causa de esta diferencia podría estar en que las personas con bajo nivel de ingresos y un bajo nivel educativo tienen que ser más sensibles a los demás para subsistir.
Kraus afirma que “resulta obvio que la empatía proporciona una mejor capacidad para responder a las amenazas sociales, así como para reaccionar ante las oportunidades que la sociedad ofrece”.
Una investigación previa realizada también por Kraus había demostrado ya que las personas más ricas son menos amables que los individuos más pobres, cuando conversan con extraños. Asimismo, el investigador había constatado anteriormente que los pobres son más generosos que los ricos.
La empatía podría estar en la base de esta última diferencia, asegura el psicólogo: “(los pobres) están más pendientes que los ricos de las necesidades de los demás, y responden a ellas cuando las perciben”.
Experimentos realizados
En la presente investigación, fueron llevados a cabo tres experimentos para establecer la diferencia en el grado de empatía entre ricos y pobres.
En el primero de ellos, Kraus y sus colaboradores se centraron en los aspectos educacionales del estatus socioeconómico. Los científicos reunieron a un total de 200 empleados de universidad que desempeñaban labores diversas, desde oficinistas a educadores o gerentes.
A los voluntarios se les pidieron datos sobre su educación y que identificaran el significado de las expresiones faciales de diversas personas que aparecían en fotografías.
Aquellos individuos que habían estudiado sólo hasta el instituto puntuaron un 7% más alto como media que los voluntarios que tenían estudios universitarios.
En un segundo experimento, los científicos reunieron a 106 estudiantes y los hicieron interactuar entre ellos en entrevistas de trabajo falsas. Posteriormente, se les pidió a los participantes que evaluaran sus propias emociones y las emociones de sus compañeros durante estas entrevistas.
De nuevo, se constató que aquellos individuos con un nivel socioeconómico más alto en la escala establecida puntuaron peor en la evaluación de las emociones de sus compañeros.
Según Kraus, estas diferencias se mantuvieron independientemente del sexo y del origen étnico de los participantes: “realmente se constató que los individuos de las clases más bajas mostraban una mayor empatía”, afirma el investigador.
¿Qué influye en qué?
La cuestión surgida a partir de estos descubrimientos sería la siguiente: ¿influye la empatía en la riqueza o sucede justo lo contrario?
Para tratar de descubrirlo, los investigadores reunieron a 81 estudiantes.
En esta ocasión, pidieron a una parte de los voluntarios que visualizaran a un individuo extraordinariamente rico, como Bill Gates (cofundador de Microsoft que, según la revista Forbes, es el segundo hombre más rico del mundo, con una fortuna de 53 mil millones de dólares) y que, después, se situaran a sí mismos en una escala de riqueza en la que Gates era el punto máximo.
Teniendo a Gates como referencia, los estudiantes se situaron más abajo en la escala socioeconómica de lo que lo habrían hecho de otra manera, explican los investigadores.
A otra parte de los estudiantes se les pidió que imaginaran a alguien completamente necesitado. Cuando se les preguntó en qué lugar de la escala socioeconómica se situarían, este grupo de voluntarios se colocó en una posición relativamente alta.
A continuación, les fueron mostradas a los 81 estudiantes 36 fotografías que mostraban, en primer plano, los ojos de diversas personas, y se les pidió que juzgaran las emociones que reflejaban las miradas.
Se constató que los voluntarios condicionados para que se vieran a sí mismos como pertenecientes a una clase más baja puntuaron un 6% mejor que los estudiantes condicionados para que se consideraran más pudientes.
Empatía condicionada
Según declaraciones de Kraus recogidas en un comunicado emitido por la la Association for Psychological Science de Estados Unidos, estos resultados demuestran que las diferencias en el grado de empatía “no están arraigadas en los individuos” sino que dependen “del contexto cultural, que es lo que propicia dichas diferencias”.
Sería el “contexto social en el que una persona vive, y los desafíos específicos a los que cada persona se enfrenta” lo que condicionaría la capacidad empática. “Si podemos cambiar dicho contexto, aunque sólo sea temporalmente, las diferencias entre las clases sociales, en cierto número de comportamientos, podrían eliminarse”, concluye el investigador.
Kraus y sus colaboradores están interesados ahora en encontrar de qué forma se podría influir en los niveles de empatía de la gente.
Según Kraus “ser empático es uno de los primeros pasos para ayudar a los demás. Una de las cosas que realmente nos interesa es qué puede hacer que las personas ricas, aquéllas con la mayor capacidad de dar, se vuelvan empáticas”.
Los resultados del presente estudio han aparecido publicados detalladamente en la revista Psichologycal Science que publica la Association for Psychological Science. Anteriormente, habíamos hablado de otra investigación de Kraus en Tendencias21, en la que el psicólogo demostró que el lenguaje corporal expresa nuestro estatus socioeconómico.
La cuestión surgida a partir de estos descubrimientos sería la siguiente: ¿influye la empatía en la riqueza o sucede justo lo contrario?
Para tratar de descubrirlo, los investigadores reunieron a 81 estudiantes.
En esta ocasión, pidieron a una parte de los voluntarios que visualizaran a un individuo extraordinariamente rico, como Bill Gates (cofundador de Microsoft que, según la revista Forbes, es el segundo hombre más rico del mundo, con una fortuna de 53 mil millones de dólares) y que, después, se situaran a sí mismos en una escala de riqueza en la que Gates era el punto máximo.
Teniendo a Gates como referencia, los estudiantes se situaron más abajo en la escala socioeconómica de lo que lo habrían hecho de otra manera, explican los investigadores.
A otra parte de los estudiantes se les pidió que imaginaran a alguien completamente necesitado. Cuando se les preguntó en qué lugar de la escala socioeconómica se situarían, este grupo de voluntarios se colocó en una posición relativamente alta.
A continuación, les fueron mostradas a los 81 estudiantes 36 fotografías que mostraban, en primer plano, los ojos de diversas personas, y se les pidió que juzgaran las emociones que reflejaban las miradas.
Se constató que los voluntarios condicionados para que se vieran a sí mismos como pertenecientes a una clase más baja puntuaron un 6% mejor que los estudiantes condicionados para que se consideraran más pudientes.
Empatía condicionada
Según declaraciones de Kraus recogidas en un comunicado emitido por la la Association for Psychological Science de Estados Unidos, estos resultados demuestran que las diferencias en el grado de empatía “no están arraigadas en los individuos” sino que dependen “del contexto cultural, que es lo que propicia dichas diferencias”.
Sería el “contexto social en el que una persona vive, y los desafíos específicos a los que cada persona se enfrenta” lo que condicionaría la capacidad empática. “Si podemos cambiar dicho contexto, aunque sólo sea temporalmente, las diferencias entre las clases sociales, en cierto número de comportamientos, podrían eliminarse”, concluye el investigador.
Kraus y sus colaboradores están interesados ahora en encontrar de qué forma se podría influir en los niveles de empatía de la gente.
Según Kraus “ser empático es uno de los primeros pasos para ayudar a los demás. Una de las cosas que realmente nos interesa es qué puede hacer que las personas ricas, aquéllas con la mayor capacidad de dar, se vuelvan empáticas”.
Los resultados del presente estudio han aparecido publicados detalladamente en la revista Psichologycal Science que publica la Association for Psychological Science. Anteriormente, habíamos hablado de otra investigación de Kraus en Tendencias21, en la que el psicólogo demostró que el lenguaje corporal expresa nuestro estatus socioeconómico.
SORAYA GARCIA
Sol de invierno: ¡no descuides tu piel!
Hay que tener precaución cuando se sube a la montaña
En estos días frío de enero, no es extraño encontrarse con jornadas luminosas, en las que, pese a las bajas temperaturas, el sol se hace hueco y nos permite disfrutar de fines de semana en la montaña o el campo. Pero, eso sí, sin descuidar la protección de tu piel –tal y como recomiendan en Piz Buin-, porque el sol de invierno también puede jugarle una mala pasada.
- Ojo con la nieve. Refleja un 80% de la radiación de los rayos ultravioleta; la arena de la playa, un 15%, y la espuma del mar, un 25%. O sea que si tienes pensado esquiar, ten mucho cuidado con la nieve y el sol.
- Bien pertrechado. Aunque el sol a veces engaña, no hay que dejarse en casa el gorro, guantes y un buen equipamiento de montaña cuando se desarrollan actividades al aire libre.
- El sol, más cerca. Cada 1.000 metros de altitud, los niveles de radiación ultravioleta aumentan aproximadamente un 10 por ciento. En la montaña el sol es más fuerte entre 11.00 y 15.00 horas, así que, aunque sea el momento más agradable, pues disminuye la sensación de frío, evita exponerte directamente.
- La crema solar, imprescindible. No es sólo un cosmético de verano. Hay que aplicarlo 15 minutos antes de exponerse al sol con el fin de que el producto pueda absorberse correctamente. ¡Y no olvides las gafas de sol!
- Cara bien hidratada... El frío y el viento resecan la piel. Los ojos, la nariz y los labiosson zonas que se secan con facilidad. Para evitarlo, utiliza una crema hidratante, a ser posible con factor de protección.
- ...Y también el cuerpo. Protege también su cuerpo: manos, rodillas y codos se deshidratan durante los días fríos. Cuida toda tu piel.
- Al principio... Hay que prestar especial atención a los primeros días: utiliza un factor más alto en las primeras jornadas para que la piel se aclimate a las nuevas condiciones.
- ¿Y si está nublado? Aunque haya nubes, no te descuides: los efectos de la radiación se producen durante todo el año, no dejes de aplicarte filtro solar aunque no veas el sol.
- Y al llegar a casa... Después del día al aire libre, no te olvides de aplicarte after sun: te permitirá restaurar el nivel hidrolipídico del cuerpo y evitar el envejecimiento prematuro, además de mantener tu moreno.
SORAYA GARCÍA
El paraíso está en la Polinesia
Si la madre naturaleza ha bendecido con creces las islas de Polinesia, particularmente generoso ha sido con Motu Toopua. Es aquí, en medio de la majestuosa laguna de Bora Bora, una de las más bellas del mundo, y frente al místico monte Otemanu donde se encuentra el Bora Bora Lagoon Resort & Spa.
Cuando uno llega hasta este extremo del mundo piensa que ha llegado al paraíso. Todo simula un decorado de paz y serenidad. Los bungalows, construidos al más puro estilo polinesio, se sitúan sobre el agua de la propia laguna, otros en la misma playa y también algunos más junto a la gran piscina que preside el jardín. Los techos son de hojas de pandanus, los suelos de madera pulida de yuca y todo tipo de comodidades y lujos en su interior.
Una delicia resulta también disfrutar de una romántica cena bajo las estrellas probando algunas de las especialidades típicas –especialmente los pescados-, mientras se admira una vistosa y exótica danza tradicional de tamure, o una más exclusiva en el bungalow o en la arena de la playa. Tomarse un refrescante cóctel en el pintoresco bar Rotopa o apuntarse a alguna de las actividades que brindan a los huéspedes más sibaritas, desde un crucero en catamarán a una inmersión bajo estas límpidas aguas, son algunos de los pasatiempos en los que entretenerse.
Pero nada como iniciar una aventura de los sentidos en el Maru Spa. La madera, el bambú y la piedra decoran las cabañas de madera donde se escucha la suave brisa del viento de los árboles gigantes de Banyan o se toma un rico baño con leche de coco y flores locales. ¿Y por qué no un masaje en pareja en la habitación? Momentos auténticos de descanso romántico.
SORAYA GARCÍA
Facebook retrasa el acceso de las aplicaciones a datos del usuario
La red social ha recibido información que desea valorar antes de activar este tipo de permiso. La compañía ha asegurado que su intención es integrar la utilización de datos de la mejor manera posible y que este es el motivo del retraso.
Facebook no quiere cometer errores en cuestiones de privacidad. Otras medidas de la compañía han sido recibidas con críticas y por ello han decidido retrasar la opción anunciada para perfeccionarla. "Hemos conseguido información útil que podría hacer que la gente sea más consciente del momento en que permite el acceso a sus datos. Estamos haciendo cambios para ayudar a asegurar a los usuarios que solo comparten su información tengan la intención de hacerlo" ha explicado en el blog para desarrolladores Douglas Purdy.
Así, la red social ha decidido posponer los permisos de acceso a datos de dirección y número de teléfono de los usuarios a las aplicaciones. Purdy ha comentado que la función "estará temporalmente desactivar hasta que los cambios estén listos".
La compañía ha recibido información que desea valorar antes de activar este tipo de permiso y ha asegurado que su intención es integrar la utilización de datos de la mejor manera posible y que este es el motivo del retraso.
La idea de Facebook es poner en marcha el proyecto en las próximas semanas. Douglas Purdy ha asegurado en el blog: "Vamos a trabajar para poner en marcha estas actualizaciones tan pronto como sea posible. Esperamos volver a habilitar esta característica mejorada en las próximas semanas".
La compañía entiende que la posibilidad de acceso a datos como la dirección personal o el número de teléfono móvil de los usuarios por parte de las aplicaciones puede ser muy interesante. Entre otras funciones Facebook piensa que se pueden acelerar trámites como los micropagos, recibir alertas de cada aplicación en el teléfono y también se podría utilizar como una nueva fórmula de publicidad. Habrá que esperar hasta el próximo anuncio para valorar la nueva propuesta de Facebook y su posible ampliación del servicio.
SORAYA GARCÍA
martes, 11 de enero de 2011
Eva Longoria denunciada por un fraude de 4 millones de dólares
Su socio en un restaurante en Los Angeles le reclama el dinero en concepto de daños por unas supuestas prácticas especulativas ilegales para incrementar sus beneficios
La actriz y empresaria Eva Longoria ha sido denunciada por uno de sus socios en el restaurante Beso, del que es copropietaria la protagonista de "Mujeres desesperadas", por un presunto fraude millonario, según publicó la web de famosos TMZ.
Según la denuncia, la actriz prestó 1 millón de dólares con un elevadísimo tipo de interés a la empresa que gestiona Beso, lo que en un plazo de 2 años situó la deuda que tenía el restaurante con Longoria en 4,6 millones de dólares.
Nachum acusó ahora a la actriz de prácticas contrarias a las leyes californianas y de reducir sus beneficios por invertir en la compañía.
Soraya G
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